viernes, 7 de febrero de 2025

 DESAYUNO SABATINO EN El PÁRAMO


En El Páramo amanece, con brisa de anís y espuma,

las risas ruedan al aire, la charla lenta se suma.

Sobre la mesa humeante, con aromas de festín,

se doran los buñuelitos y el café sabe a jazmín.


Tortas de manteca tierna, crujen con eco sincero,

las manos van y las parten como un gesto verdadero.

Aguardiente de Metro brilla, en copas de madrugada,

y al primer sorbo despega la palabra bien hallada.


Chema, el buen presidente, con su gesto bonachón,

saca diplomas de oro, premios al alma y al corazón.

“Por ser amigo de siempre”, “por la charla bien bebida”,

cada quien lleva su mérito, risas, brindis y alegría.


El sábado va sin prisa, entre cuentos y canciones,

se deshojan las estrellas, se despiertan los rincones.

En El Páramo se queda, grabado en cada memoria,

el desayuno infinito, el sabor de nuestra historia.

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